Juegos cooperativos, “oportunidad para desplegar habilidades comunicativas y autorregulación”
Cuando los niños juegan juntos para lograr un objetivo común, deben confiar en que sus compañeros harán bien su parte. Al observar cómo sus compañeros realizan sus tareas, aprenden sobre sus fortalezas y debilidades y se apoyan mutuamente.
El juego cooperativo les ayuda a aprender a comunicarse sobre un problema, a llegar a acuerdos y a encontrar soluciones aceptables para todos.
La colaboración es importante para el desarrollo académico y social de los niños. El juego cooperativo les enseña la necesidad de cooperar y aprender de los demás en lugar de competir con ellos.
Por otra parte, el juego cooperativo exige que los niños aprendan a gestionar sus emociones, como afrontar la decepción tras una derrota y practicar la paciencia y esperar su turno para participar, cuando juegan por turnos.
Además, al realizar actividades como unir diferentes piezas para obtener el resultado final o construir estructuras añadiendo piezas por turnos, un niño puede observar a sus compañeros y aprender una nueva perspectiva sobre cómo hacer las cosas.






